La vida no es más que un compendio de pequeñas cosas que llenan nuestro tiempo. Así al menos deberíamos verlo. Depende de cómo veamos los pequeños actos cotidianos. Veamos qué pasa cuando a cualquier acto le añadimos algo de fantasía...
Porque pasas la mayor parte del día sin ella. Pasas el día en el estúpido trabajo que te ha elegido. Pasas allí algo más de la mitad de tu vida, realizando actos inútiles y estúpidos, gracias a los cuales recibes un mísero sueldo.
Mantienes tu cuerpo y tu mente enfrascados en necias actividades, que alguien, cree que son indispensables para la supervivencia de la raza humana, mientras tú te preguntas ¿en qué estoy desperdiciando mi vida? ¿En qué malgasto el tiempo que debería emplear en vivir?
Aun así, te sometes a la voluntad de la colmena. Te conviertes en una productiva abeja, pones tu empeño, tu inteligencia, tu ser, en realizar ese cometido. En realizar tú trabajo. Te involucras en él, como si de ello dependiera tu vida. Tal vez porque tu vida, tu estatus, tu economía, depende de él. Envidias a esas pocas personas que disfrutan con su actividad laboral. Que trabajan en lo que quieren, y además les gusta hacerlo. Les odias y les envidias.
Llega la ansiada hora. El reloj, una vez más, te ha demostrado lo cruelmente lento que puede llegar a ser. Recoges tus cosas y pones tierra de por medio. Realizas de forma automática el trayecto que te conduce a tu hogar, sin reparar en las calles, ni en la gente. Ha sido un día más. Un agotador día más.
Entras en el bar de siempre y casi sin pedirlo se planta ante ti la tentadora jarra de cerveza espumosa. Con ansia das un primer y refrescante trago. Su frialdad alivia tus penas, y su sabor, hace que casi olvides los gritos del jefe, los recuentos, los informes, los plazos.
Miras la danza de las burbujas en su ordenado desfile hacia la superficie y allí está. Esta vez la ves con toda claridad. En la superficie espumosa, se me aparece una blanca cabellera ondeando al viento. Tu imaginación se adentra un poco más y, libre de ataduras laborales, se desborda por el amarillo líquido. Te ves inmerso en esa danza de las burbujas, ahora convertidas en jóvenes doncellas, en ninfas juguetonas que danzan desnudas a tu alrededor. Saboreas con otro trago, sus labios frescos, acaricias sus suaves pechos, mientras ellas se entregan sin condiciones a ti. Tu vista recorre sus jóvenes cuerpos, sus largas piernas, las suaves curvas de sus vientres, la elegancia de sus cuerpos, sus firmes nalgas, sus sedosos y deseables sexos. Ejecutan su danza en perfecta armonía, y puedes llegar a vislumbrar sus picaros ojos y sus malévolas sonrisas.
Crees ver las largas estelas que dejan sus largos y rubios cabellos, la finura de sus movimientos. Tentadores, sensuales. Crees reconocer un rostro ovalado de ojos azules, y carnosos labios del color de las fresas y ardes en deseos de besarlos.
Te ves inmerso en su corta carrera hacia la superficie, donde yacen esperándote para colmarte de todo tipo de placeres. Dejas volar tu fantasía y te ves haciendo el amor en una singular orgía. Das el último trago y todo parece desvanecerse. Vuelves a la realidad del ruidoso bar. Pagas, dejas algo de propina y con una media sonrisa, realizas la recta final hacia tu hogar.
Tu esposa te recibe con una sonrisa, la abrazo respirando su dulce aroma y acariciando su larga melena rubia. La observo con detenimiento y me deleito, una vez más, de sus atrayentes formas. En su ovalado rostro, fino y delicado y de sus grandes ojos azules. Y me es imposible no besar sus labios, rojos como las fresas. Vuelvo a besarla en el cuello y deposito en él mi ternura, mi deseo y le susurro: Antes de preparar la cena, ¿qué tal una cerveza?. Me mira como si hubiese visto un marciano. Sonrío y la tomo en brazos. Me divierte su sorpresa.
-¿Es así como tomas tú la cerveza? - me dice
La beso una vez mas mientras la llevo al dormitorio
Repasaba mentalmente mis maquetas. Las que tengo y las que me faltan por tener.
Tengo muchas, es cierto, 46 o 47. Y a veces pierdo de vista el enfoque de cada una de ellas.
La mayoría son pequeños homenajes hacia un vehículo determinado que algo tuvieron que ver con la historia del hombre.
Cierto es que la una buena parte de ellas son vehículos de guerra. En mis fotos tengo puesta la maqueta del carro alemán "tigre". Si dejamos a parte el bando en el que sirvió, era, sin ningún lugar a dudas, el mejor carro de la segunda guerra mundial. También tengo carros rusos, americanos e ingleses. Trato con ellos de recordar a los hombres que combatieron en ellos, y que sin saberlo moldearon la historia del siglo XX. A veces me pregunto de qué pasta estaban hechos.
Tengo el Titánic. El acorazado Yamato, o el impresionante Bismarck. Buques que marcaron una época. El Titánic ... bueno es el Titánic. El Yamáto fue el mayor buque de guerra construido de la S.G.M. y el Bismarck, aterrorizó a los ingleses mientras estuvo navegando. Al igual que el Titánic, su primera singladura fue también la última. Estos acorazados cambiaron el concepto de guerra naval. Perdieron su hegemonía para dar paso a los porta-aviones.
Tengo todos los reactores de la fuerza aérea española, porque cada uno de ellos, supuso y supone un gigantesco salto tecnológico.
De vez en cuando doy alguna vuelta por las calles de Madrid, en busca de alguna más para mi colección. Tengo mis preferencias, El autogiro de De la cierva. El carro BT-5, que era el principal carro de la republica en nuestra guerra civil, el espectacular Apollo XI y en especial la de las sondas espaciales Voyager. Y digo en especial, porque lo que han aportado y aportarán al conocimiento de nuestro sistema solar, de nuestro universo más cercano, por así decirlo, no tiene parangón. Y son las grandes olvidadas, de la aventura espacial.
Les rindo homenaje con este artículo.
Desde que supe de su lanzamiento, me fascinaron. Son 2 pequeñas naves, que apenas llegan a los 800 kilos. Se lanzaron allá por el año 77. En agosto y en septiembre. No recuerdo la fecha exacta. Podría mirarlo en la wiki, pero quiero hacer el artículo solo con lo que recuerdo.
Recuerdo que la voyager 2 se lanzo en agosto. Antes que la uno. La misión formaba parte del programa Mariner. Y ambas se lanzaron usando cohetes titán-Centauro. Eran misiles balísticos transformados, y al lanzar la Voyager 1, en septiembre, dio problemas a la NASA. Estos se enfrascaron tanto en tratar de que el cohete no malograse la misión, que olvidaron dar ciertas instrucciones a la Voyager 2. La dejaron sorda. Sin comunicación con la tierra. Afortunadamente supieron corregirlo y ambas sondas partieron hacia sus lejanos destinos.
Los planetas exteriores. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Hay una burrada inmensa de kilómetros hasta ellos. ¿Como hacer que llegasen hasta allí dos pequeñas sondas?. Con una vieja conocida. Con la mejor artista. Con la gravedad. Los 4 planetas tenían una alineación especial que se produce cada 175 años. La fuerza de la gravedad de uno impulsaría a las 2 sondas hasta el siguiente.
Estas dos pequeñas naves son, aun hoy, una maravilla en lo tocante a la tecnología.
Cámaras digitales de varias distancia focales, medidores de plasma, para analizar el viento solar, y distintos sensores para estudiar la atmosfera de los planetas que visitarían. Todos los datos se graban en una cita digital, con cabezales redundantes, ya que la cinta graba, transmite esa grabación, rebobina y vuelve a grabar.
La potencia de transmisión es tan solo 20 vatios. De ahí que en la tierra se las siga con las antenas del observatorio del espacio profundo, de 70 metros de diámetro. Y gran parte de las órdenes que se le dan parten desde la estación de la red de espacio profundo situada en Madrid.
La velocidad a la que se mueven, es casi inimaginable. La más lenta, la Voyager 2 se mueve, si no recuerdo mal, a 14,7 kilómetros por segundo. La uno es aún más rápida, viaja a 17 kilómetros por segundo. A esa velocidad, han tardado más de 30 años en llegar a los límites del sistema solar. Allí donde el campo magnético solar se encuentra con los campos magnéticos procedentes del espacio exterior.
Las dos sondas siguieron trayectorias similares hasta que abandonaron Saturno.
La voyager 1 se dirigió entonces hasta el polo norte de la radiación solar, y la voyager 2 se dirigió a su encuentro con los otros dos planetas.
Esta ultima transmitió tanta información, que se tardaran algunos mas años en asimilarla. En total son más de un trillón de bits de información enviados.
Descubrió los volcanes de una de las lunas de Júpiter. Io (io), los únicos volcanes extraterrestres, la presencia de océanos bajo una capa de hielo de otra de sus lunas, Europa. Que Ganimedes, que es la mayor luna del sistema solar, estaba recubierto por una cara de cráteres, y por otra de grandes estrías, lo cual demostraba una gran actividad tectónica. También descubrió que el planeta está rodeado de un pequeño anillo al estilo de Saturno y tres lunas no observadas hasta ese momento.
En Saturno se pudo comprobar que en las capas altas de su atmosfera, se llegaban a temperaturas mas frías de los 200º bajo cero.
En fin, la cantidad de datos que han enviado, han hecho reescribir los libros de astronomía.
En el año 2009, la voyager 1 estaba a más de 16.000 millones de kilómetros de la Tierra. Es el objeto fabricado por el hombre, mas rápido y más alejado. Y será el primer objeto que abandona el sistema solar. Enviará datos sobre las radiaciones eléctricas provenientes del espacio profundo, fuera de la influencia del Sol. Sus transmisiones, viajando a la velocidad de la luz, tardan más de 18 horas en llegar hasta nosotros.
Son también embajadoras de nuestro planeta. Ambas llevan un disco de oro, con grabaciones de sonidos, e imágenes de la tierra, saludos en 150 idiomas, así como un mapa espacial, indicando nuestra posición. Incluso llevan instrucciones para descifrar esa información.
Han demostrado, que no hay vida en nuestro sistema solar. Eso ya lo sabíamos. Pero han demostrado también, que somos únicos.
Viajando a la velocidad de casi 15 kilómetros por segundo, la Voyager 2 tardará más de 193.000 años en acercarse a la estrella más cercana. Estamos solos, pues.
Lo que le hagamos a este planeta, no lo hacemos a nosotros mismos. No hay posibilidad, de momento, en buscar un segundo hogar. La especie humana está atada este mundo. A Esta, nuestra comunidad . Y no estamos solos en él. Somos, pues, responsables de su "mantenimiento". Decir esto, es una obviedad. Y al mismo tiempo una gran estupidez.
No somos dueños, ni siquiera, de nuestras propias vidas. Desde el momento en que nacemos, quedamos vinculados al engranaje de nuestro modo de vivir. De nuestra sociedad. Nada podemos cambiar, pese a lo que digan muchos, porque los cambios que habría que realizar son tan drásticos, que ni siquiera nos atrevemos a planteárnoslos. Somos ya demasiados habitantes. Somos demasiados seres humanos, que consumimos demasiados recursos. Pensamos que reduciendo un poco las emisiones de CO2, o consiguiendo formas de energías "limpias", solucionaremos algo. Y eso viene a ser, como poner una tirita en la brecha, que hundió al Titánic. No es la energía el problema. Ni el cambio climático, que se ha venido produciendo en este planeta, más o menos, cada 10.000 años. Siglo arriba, siglo abajo. Con seres humanos o sin ellos. El verdadero problema es nuestra incapacidad absoluta de ponernos límites en lo tocante a nuestro número. Nos vamos extendiendo como un virus, arrebatando el hábitat a otros moradores de este mundo. Lamento decirlo, pero este planeta tiene los días contados. Un par de siglos más y la vida, sencillamente, no será posible.
Tal vez, antes de ese fatídico momento, alguna de esas pequeñas sondas, sea encontrada por otra forma de vida inteligente. Tal vez vengan de visita porque por si alguno lo duda, aún no han estado aquí, y tal vez, solo tal vez, resuelvan nuestros problemas. De un modo u otro.
Hasta entonces, seguirán navegando en el vasto espacio. Sus antenas seguirán orientadas hacia nuestro planeta azul, y seguirán enviado datos, mientras sus corazones nucleares, les sigan dando la energía para hacerlo, después tan solo vagaran, por el espacio profundo, inacabable, hostil, pero increíblemente hermoso. Que tengan buena travesía.
Realmente no tengo nada sobre lo que escribir. Las musas se han dado el piro y no las encuentro por ninguna parte. Y es que en estos días me siento vacio. Me ocurre cuando me dan malas noticias. Y eso que estoy acostumbrado a que me las den. Pero con la mayoría me las apaño y tiro pa´lante. Pero este año ha sido nefasto. A un golpe le ha seguido otro y este solo era presagio del que vendría más adelante. Puedo luchar contra alguno, pero hay otros con los que no veo como reponerme.
Vale sí. Tal vez sea pesimista, pero es mi estado normal. La vida me ha enseñado a ser pesimista. Solo esperando lo peor, evito que me coja de sorpresa. Y al fin y al cabo un pesimista es un optimista bien informado.
Tengo muy comprobada la famosa ley de Murfy. Vaya si la he testado. Y joder no falla. Sobre todo esa de que si algo va mal, aun puede ir peor. Y la de la tostada, claro.
No tengo nada sobre lo que escribir, aunque me apetece hacerlo. ¿Donde coño habrán ido mis musas?.
Me apetece escribir sobre esas nubes algodonosas que se ven en ese cielo azul. En lo fantástico que tiene que ser atravesarlas a toda velocidad, regocijándose con las formas que adquieren tras un rebufo supersónico. Hacer cabriolas en el aire, picados, toneles, remontadas de las que te bajan el estomago a los pies.
O escribir sobre los espectaculares saltos de alocados delfines, rompiendo una mar cristalina y azul.
Describir las maravillas del universo desde el punto de vista de un fotón.
Contar con detalle la magia de escribir la luz en una superficie fotosensible, tras accionar el obturador de una cámara fotográfica. Detallar el funcionamiento de los sensores CCD. De la manipulación sobre las imágenes que forman las lentes de un objetivo, tras atravesar el diafragma, dotando a la imagen capturada de luminosidad y profundidad de campo.
Explicar cómo navega un submarino. O describir con detalle la música que escucho en estos momentos. O por qué un cocodrilo puede estar dos años sin comer. O demostrar que J.J. Benítez es un embustero y un cantamañanas. Que no existen los ovnis. Y que de momento, la tierra es el único planeta que tiene vida.
Temas no me faltan.
Pero mis musas no vienen. (Y eso que les dije que a las 11 en casa o se quedaban sin flan). Y no tengo nada sobre lo que escribir.
¡Dios!. Ha sido un año horrible. Casi diría que el peor de mi vida. Y ya no me quedan fuerzas, ni ganas, por blandir mi oxidada espada, y plantar cara. Y no encuentro motivos, para buscarlas.
Que si. Que vale. Que estoy un poco bajo. Y admito que algo bueno ha tenido este año. Conoceros a vosotros. A la gente de la coctelera. (Estáis un poco demasiado chalaos, pero eso va de serie y mola) Llegué aquí de la mano de mi mentora, Tess. Mi querida Tess. Y mí querida Lidia. Y la hermosa Gritos. El intrépido Corsario. El siempre ingenioso soltero. Elena, Rueda... bueno mi memoria es como yo. Algunos seguro que olvido. Pero ahí estáis. Sirva esto como tributo a vosotros. Los que sin hacer ruido me animáis cada día. Y sois los mejores artistas. Con deportivo o sin él. En la oficina o donde sea. Bien habléis de la mar, usando palabrejas marineras o con música de fondo. Da igual. Sois geniales. Sois lo mejor de este año. Ya puedo decir que me ha tocado la lotería. (Aunque ojalá me toque la otra)
Es en momentos bajos, cuando te das cuenta de lo importantes que son los amigos. Los que están ahí y no se cansan de decirte que están ahí.
Lo importantes que son esos pequeños detalles de tu vida cotidiana. Escuchar música, ver una foto. Recordar un buen libro que leíste. Repasar una maqueta, y decirte que la próxima la harás mejor. Pero al mismo tiempo, para mí, esos pequeños detalles se vuelven contra mí.
Sabe dios cuándo podré hacer otra maqueta. Ver en soledad una foto no es divertido y escuchar música me recuerda que tan solo puedo comentarla con mi inseparable soledad.
Y yo que pensaba hace tiempo que la había mandado a paseo.
Pues aquí está de nuevo, la muy jodía.
Afortunadamente soy incombustible e insumergible. Me hundo, pero luego salgo a superficie, hecho unos zorros, eso sí, pero salgo. Al menos ha sido así siempre. Ya conozco esta canción. Espero que sea pasajero, pero eso no quita, para que este cansado. Cansado de enfrentarme al mundo con mi espada vieja y oxidada.
Y con esta espada, vieja y oxidada, mañana montaré de nuevo en mi cansado corcel, y me lanzare de nuevo, contra los dragones, esperando salvar a la dama en apuros de turno, (aunque luego, la muy zorra, se pira con el príncipe del porsche blanco), sé que me dará algún zarpazo, (el dragón, no la chorba), así pasa siempre, y que caeré de nuevo. Pero esto ya forma parte del paisaje. Me sacudiré el polvo, y le diré al dragón que me dé fuego que como siempre me he dejado el mechero y hasta mañana, porque soy incapaz de hacer daño a un animal. Aunque sea mitológico.
Escribiría algo, pero no sé de qué escribir. ¿De cómo aterriza el transbordador espacial? ¿O de que la luna fue arrancada de la tierra?. ¿Y a quién diablos le importa todo eso?. Bueno, a mí me importa. No puedo escribir sobre lo que no me gusta. Escribo cosas de lo que me gusta o de, como ahora, lo que siento.
Soy consciente de que no debería publicar esto. De que me voy a ganar una buena reprimenda. Por que se que en la coctelera tengo amigos a los que de verdad les importo y no debería mostrarme tan pesimista. Pero me ayuda a desahogarme. De hecho no creo que tenga el valor de publicarlo. ¿O sí?. Y además. No es todo tan feo como lo pinto. Sobre todo ahora después de que lo he soltado.
¿Donde puñetas estarán mis musas? Estas se han quedado sin flan ni natillas durante toda la semana.
No cabe duda. Estos días son de mar. He leído "Necesito azul", de Tess. Ya lo creo. Yo también lo necesito, pero...
Normalmente repaso los relatos para ver si hay algo mal puesto. No lo voy a hacer esta vez. Quiero que sea espontaneo. Quiero que sea lo que me dictan mis recuerdos.
Y es que mis recuerdos, de un modo u otro me llevan a ese azul del que habla Tess.
Hace años que no me conformo con mirarlo como un turista, como un pasajero de esos cruceros. Cuando se vive ese azul, de la manera que yo lo he vivido, ya no quieres verlo de otra forma. No quieres verlo desde un escaparate. Necesitas ser parte de él.
He estado navegando, algo así como 6 años. He visitado el Mediterráneo, con sus azules turquesa, sus aguas relativamente tranquilas, sus cálidos vientos. He pasado muchas veces el estrecho, siempre enojado. Siempre con corrientes, siempre con tráfico. He navegado por el Atlántico. Esa interminable y vasta pradera de agua. Siempre cambiante.
He visto la mar lisa como una mancha de aceite, no con esas pequeñas olitas, no. Lisa como un espejo. Y he visto su inacabable furia.
Siempre formando parte de ella. Siempre a brazo partido con ella. Navegando por navegar. Haciendo maniobras, si, pero navegando.
El mar de los Sargazos, el triangulo de las bermudas, los bancos de pesca saharauis, Finisterre... El cantábrico y su mal humor. Días, semanas. Hasta algo más de un mes. Toda una prueba de resistencia. Sin otra cosa que hacer en tu escaso tiempo libre que subir a cubierta y observar la mar. Nunca dos veces iguales. Siempre distinta.
Ves a esos locos delfines, saltando cerca de ti. Pasando cerca de la proa. Escuchas sus charlas a través del sonar, y te das cuenta de que bajo tu quilla hay vida. Una inmensa variedad de vida.
Solo ves una pequeña fracción de ella, los delfines, algún pez volador, algún tiburón, tortugas, peces espada haciendo cabriolas. Pero te imaginas la enorme cantidad de criaturas que hay ahí. Y te sientes parte de ellas. Ellas abajo. Y tú en la superficie.
Incluso el sol es distinto. Más pegajoso. Más plomizo. Más brillante.
Sal por todos lados. El aire es salado. El aroma es salado. Y si enciendes un cigarro, su sabor es salado.
Las noches son un espectáculo inigualable. Un buque de guerra no tiene ninguna luz exterior. Apenas las de navegación, y no siempre. Las noches de luna nueva, el cielo se ilumina. Es un derroche de estrellas y constelaciones. La más pequeña, la más lejana, es visible. Se distingue perfectamente la vía láctea. Navegas bajo una eterna cúpula de puntos luminosos. Y la música de ese espectáculo es el sonido de la hélice batiendo la mar
Aunque lo he tratado, me es imposible describir como suena una tormenta. El sonido del casco de acero cortando las olas y estas desparramándose por cubierta.
Creo que cuando de te empapa el primer envite, quedas impregnado de su magia. Unos pueden librarse de ella, pero a mí no me ha sido posible. Mi memoria recuerda más momentos de los que podría escribir. Y aunque pudiese, me sería imposible escribirlos.
Momentos incómodos de mar de fondo. Días de marejada. Viento que trata de arrancarte de cubierta. Húmedo. Pastoso. Incluso diría que pesado. Viento de mar.
Escoras y cabeceos. El eterno balanceo. Que te obliga a casi, prensar la cama para que no te saque de ella un bandazo.
Ruido. Un ruido continúo. Las olas acariciando el casco. El interminable murmullo de las maquinas. El batir de la hélice. A veces el sonar. Es un ruido que forma parte de tu ser.
Cuando vuelves a casa, de permiso, te falta ese ruido.
Horas y horas mirando la mar. Oliendo la mar. Saboreando la mar. Dejándome llevar por su ritmo. Flotando sobre ella.
En el magnífico relato de Tess, dice que se impregna de ese azul. Y es cierto, pero te impregna no solo el cuerpo. Te impregna la mente y el alma. Es una droga. Una droga dura y cruel, porque hay que ser muy afortunado para volver a poseerla, y no es mi caso.
No. No quiero cruceros. No quiero escaparates. Quiero mirarla de nuevo cara a cara. De igual a igual
Necesito ese azul, que dice Tess. Pero lo necesito sintiéndome de nuevo parte de ella. Sintiéndome hombre de mar. Me he resignado a vivir como vivo, y de vez en cuando, me acerco a alguna costa, voy hasta una playa y toco las aguas que rompen en ella. El comentario es siempre el mismo. "hola vieja amiga. Te echo de menos".
Con permiso de mi amigo Corsario, me permito hacer unas aclaraciones de algunos, (no todos) términos utilizados por las gentes de la mar. Así cuando vayamos de crucero, podremos dar sendos vaciles a la moza de turno, o bien al zagal de buen ver, dejándolos de esta forma, tan impresionados, que caerán sin remedio en nuestras maliciosas redes. Empecemos pues, que zarpamos.
-ZARPAR: Momento esperado por los pasajeros de un crucero. Es decir. Momento en el que el buque abandona el muelle, y sale a la mar. Pero no se dice salir. Se dice hacerse a la mar. Raros que somos, oye.
-ATRACAR: Aparcar. Si lo haces en un banco o caja de ahorros, y te cogen, te llevan a la cárcel
-MUELLE: Conjunto de instalaciones, donde atracan y se abastecen los barcos. Se suelen poner en los puertos. No. En los de montaña no. En los otros.
También se llama MUELLE a una pieza de metal, en espiral, que suele estar en la punta de los bolígrafos.
NUDO: Unidad de velocidad. Un nudo es una milla marítima por hora. Una milla marítima equivale a 1.852m. Una terrestre, a 1.610m. También se llama nudo al lio que encuentras en el cable de tus auriculares de tu MP 3 y que cuesta un huevo desanudarlo.
LAZO: cosa que le haces a la niña con una cinta en el pelo o en el vestido.
CAER HACIA UNA BANDA: cambiar el rumbo hacia esa banda. Pegarse un tortazo en esa banda.
BANDA: grupo de amigos.
BANDALOS: grupo de amigos con mala leche.
RADIOTELEGRAFISTA: ser supremo de la armada. la tripulación de un buque de guerra, se divide en dos clases de gente. los radiotelegrafistas y los viles ruines y sucios mortales. los radios Se caracterizan por su elegante porte, aguda inteligencia, don de gentes, y excelente sentido del humor.
PROA: Dicho en pocas palabras, parte delantera del barco. Que si me explayo esto queda larguísimo
POPA. Pues la de atrás. Un ejemplo: "vaya popa tiene esa tía".
ESTRIBOR: parte de estribor de un barco. Está clarísimo. La gente terrestre le llama derecha. (Ingenuos)
BABOR: el otro lao. Izquierda para los simples mortales.
CUBIERTA: dicho vulgarmente, el suelo de un barco.
CASTILLO DE PROA: cubierta situada en la proa. Me he fijado que la gente terrestre le llama "no te asomes tanto, que te caes".
PUENTE: lugar desde donde se gobierna el barco. Ahí está el gran estafador, también llamado TIMON.
TOLDILLA: cubierta situada en la popa. Los terrestres le llaman igual que al castillo de proa.
COMBÉS: cubiertas situadas en los costados del buque. Hay dos. El de estribor y el de babor.
AMURA: parte que une el combes con la proa. Hay dos. La de babor y estribor. Si pones solo una el barco queda feo.
ALETA: Parte que une el combes con la popa. También hay dos.
ESLORA: forma molona de decir longitud
MANGA: parte de una prenda de vestir por donde metes las manos. También podría ser el ancho máximo de un barco.
PUNTAL: altura desde la quilla, hasta la cubierta principal.
CALADO: que chorrea agua o longitud desde la quilla hasta la línea de flotación.
QUILLA: pieza longitudinal sobre la que se construye el barco. De ella nacen las cuadernas, que como si fuesen costillas dan soporte y forma al barco. Niña andaluza. En Galicia seria rapaciña.
LINEA DE CRUGIA línea imaginaria, que divide el barco en dos partes longitudinales iguales.
SOLLADO: dormitorio de la tripulación. Inconfundible por su aroma.
PAÑOL: compartimentos del buque, destinados a guardar pertrechos. Ideales para escaquearse.
(En los buques de guerra, se recomienda no fumar en el pañol de municiones. En el de misiles, se recomienda no entrar con fiebre)
OBRA VIVA: parte sumergida del barco. Se llama así, por que es donde se desarrolla la vida de la tripulación. No tiene ventanas.
OBRA MUERTA: Parte que queda por encima de la superficie del agua. El que puso estos términos no ha visto una fragata en su vida. Si lo sabré yo.
OJO DE BUEY: ojo de bicho con cuernos
MAMPARO: pues las paredes. No confundir con la vecina del cuarto.
ESCOTILLA: si, si. Es cotilla y es una tía repelente.
ZONA DE FUMADORES: cualquier cubierta hombre, que este abierta. Lo que pasa es que por cubierta entendemos las que están a cielo abierto.
HELICE: para que quieres saberlo, si no la vas a ver. Y si la ves, mas te vale saber nadar.
NADAR: algo que te sirve en alta mar, en caso de naufragio, para poder ahogarte un poco más lejos.
TIBURON: dispositivo para aprender a nadar automáticamente. La parte de delante suele estar llena de dientes
PROFUNDIDAD: mucha. Créeme. muchísima
SALVA VIDAS: persona que te presta dinero, diciéndote "devuélvemelo cuando puedas"
Sin hacer ruido y moviéndome con cuidado, salgo de la cama y me acerco a la ventana. En silencio abro las cortinas y subo un poco la persiana. Quiero que la tenue luz que refleja la luna, bañe su desnudo cuerpo, pues me gusta así contemplarla.
Sin hacer ruido me siento a su lado, en el borde de la cama. Ella está dormida, en un sueño profundo y sosegado. La suave luz nocturna, le confiere un aspecto hermoso, su piel sutilmente iluminada, parece de plata, su cuerpo se hace etéreo, sus bellas formas se acentúan, resplandecen. Su imagen me fascina, me seduce, me atrapa.
Sin hacer ruido, casi sin moverme, con el dorso de mi mano, acaricio su rostro, mientras que mis ojos, tratan, una vez más, de memorizar cada una de sus ya memorizadas facciones. ¡Qué hermosa es!. ¡Qué suerte tengo de estar a su lado!. Deseo acariciar su delgado y esbelto cuerpo, pero... ¿y si la despierto? Son las tantas de la madrugada. El día ha sido largo. Su jornada casi no acaba.
Sin hacer ruido y casi sin moverme, cojo su más cercana mano, mientras mis ojos resbalan por su cuerpo, por sus pequeños pechos, sus delicados pezones, su estrecho talle, su monte Venus, sus largas piernas, sus cansados pies.
Sin hacer ruido y casi sin moverme me atrevo a pasar la yema de mis dedos, por su cálida piel. Su tacto es suave, dulce y embriagador. Es como acariciar el cielo. Mis dedos resbalan sobre ella, rozándola lo suficiente como para sentirme aun más cerca de esta preciosa mujer.
Sin hacer ruido y casi sin moverme, enciendo un cigarro. Sentado en el borde de la cama, calada tras calada, me emborracho de su imagen. De sus sombras y sus luces. De su esencia y de su ser.
Sin hacer ruido y casi sin moverme, con cuidado apago el cigarro, cierro las cortinas, dejando la estancia sumida en una nueva penumbra. Con todo mi cariño, deposito un leve beso en sus labios. Son las tantas de la madrugada y no es mi deseo perturbarla.
Me acuesto a su lado, apenas sin ruido. Susurro un leve y casi inaudible "buenas noches, mi amor" y me duermo a su lado. Apenas sin moverme.
Aquí veis en el último video, al avión más grande del mundo. Incluido el Airbus 380. Es un monstruo cuyo peso máximo al despegue es de 600 toneladas. uno de los más grandes de occidente es el C5 galaxi, que eleva 500 toneladas. Un Boeing 747-400 "jumbo" no llega a las 390 toneladas. Y el Airbus 380 se le aproxima por poco, siendo el avión de pasajeros más grande del mundo, los de la serie 800 (en proyecto) de 590 toneladas.
El bicho en cuestión, del que hasta ahora solo hay uno fabricado y otro esta a punto de finalizar su construcción, tiene 6 motores de de 25600 kilos de empuje, 32 ruedas, y es capaz de alojar cargas de más de 150 toneladas
No me crees? Dices eso porque no sabes quién soy. Te reto a que lo adivines
Te daré pistas. Te mostrare alguna de mis obras. Te contaré mis modestas proezas. Pero antes adórnalo como se merece. ¿Qué tal algo de música?. Eso es. Nada mejor que Carmina Burana. Ponla, vamos.... ¿Ya? Deja que coja un poco de ritmo... Empezamos.
Verás, partiendo de un poco de hidrógeno, helio, algo de carbono y polvo hago que acumulándose, formen fantásticas nebulosas, y estas son la base de mi colosal paleta. Les doy formas imposibles y colores inimaginables. Belleza estelar pura.
A partir de ellas, y gracias a mi ilimitado poder, creo estrellas, en las cuales, gracias a mi, se producen espectaculares fusiones nucleares. Energía en estado puro. Observa.
Ni sé cuantas he hecho, y no son todas iguales, más grandes, más pequeñas, más jóvenes, más viejas. Hago que se agrupen en inmensas espirales, en una sobrecogedora danza. En un baile infinito, con una coreografía diseñada por mí. A esto, le llamáis, galaxia.
Contempla mi obra. Contempla y escucha su espectáculo inacabable. Observa mi poder. Participa de mi fuerza, de mi trabajo, de mi genialidad.
Impresionante ¿verdad?
Y puedo hacer que colisionen todo tipo de cuerpos estelares. Hasta galaxias enteras.
Aquí ves como colisionan dos galaxias, pero también puedo hacer que lo hagan tres
Mi poder, como ves, no tiene igual. La belleza de mis obras, tampoco.
Hay más. No desperdicio nada. De las sobras de una estrella, les creo, a veces, pequeños compañeros. Los planetas.
Planetas que gracias a mi, giran a su alrededor, y no los hago iguales. Los hago sólidos, o telúricos, con una inmensa variedad de materiales, y cada uno moldeado a mi sublime capricho. Creo en ellos cañones, valles y montañas. Desato las fuerzas que los mueven, que les dan forma.
Y también los hago gaseosos e inmensos, Jovianos que les llaman, atreviéndome incluso a decorarlos un poco mas
¿Qué te parece?
Creo, también, los más espectaculares, fuegos de artificio.
Cuando una estrella no demasiado grande ha agotado su combustible, inflamado por mí causa, cree poder vencerme. Acelero entonces sus explosiones de tal manera que venciendo mi fuerza, se expande, entonces se hinchará. Será una gigante roja
Si es demasiado pequeña, quemara su combustble rapidmente y agotado este, hare que se colapse sobre si misma, entonces, al no fusionar hidrogeno, ya agotado, sus electrones se degradaran, enfriara su superficie y emitirá luz. Será una enana blanca.
Cuando en una enana blanca, los electrones no pueden sostenerla, aumento la presión de tal manera, que disparo de nuevo las fusiones en su nucleo. si estas explosiones no son lo sufientemente potentes, colapsará y será una estrella de neutrones. Si las fusiones son demasiado violentas, el resultado es la mayor explosión jamás conocida, siendo yo su origen. Hablamos de una supernova
De esto soy capaz. Esta es mi obra. Y mi reino absoluto es un agujero negro. No te lo puedo mostrar, ya que ni siquiera la luz, escapa de mí.
Otro fantástico espectáculo que formo, es el de una estrella super masiva. Sobrecógete con sus resultados. Observa mi inmensa capacidad como artista.
Hago más cosas, creo más espectáculos, soy el maestro que dirige la órbita de los cometas y meteoritos, pero no quiero presumir demasiado. Aunque podría...
Pero también soy responsable de vosotros, los seres vivos. También os he creado. Sin mí, vuestra atmosfera no estaría ahí, vuestro escudo magnético, procedente de vuestro núcleo de hierro, acumulado ahí gracias amí, no se hubiese creado. No tendrías la energía que proviene de mis estrellas. Incluso condiciono vuestra forma y estructura. La vida no sería posible, sin mí.
Ya sabes quién soy, ¿verdad?
Soy la fuerza más poderosa del universo. Soy el origen de todo lo que existe. Y seré su fin. Sin mi nada es posible. He creado sistemas enteros y los he hecho desaparecer. De hecho, he creado el universo, estoy presente allá donde haya materia.
Soy la gravedad. Soy el motor del universo. A partir de mi comienza todo. Y conmigo acaba todo. Ahora sabes mis efectos, peso, presión y todo lo que conlleva, soy yo.
Hay otras fuerzas, que moldean mi obra. La fuerza nuclear fuerte, la débil, y el magnetismo. Nosotras cuatro reinamos en el universo, Pero destaco entre ellos, porque soy la más fuerte, la más influyente, y de mí parten el resto.
Que contar. Soy una persona realista. Me gusta tener los pies en la tierra, aunque también me da por soñar. Admito que con el paso del tiempo me vuelvo algo cascarrabias, pero no pierdo nunca el sentido del humor. Creo que eso me define más que nada.
A los 16 años ingrese en la marina de guerra, y eso marcó mi vida. No por los hechos sino, por los conocimientos. Desarrollé un enorme interés por la tecnología. Y cualquiera que me conozca, sabe que me fascinan los vehículos y la historia militar. Siempre desde el punto de vista tecnológico, uno, y estratégico otro.
Llevo la cámara a casi todas partes. Me gusta la fotografía y creo que no soy malo.
La música es imprescindible para mí. La buena música. No escucho cualquier cosa.
También el modelismo me gusta, hacer maquetas y dioramas. Y hubo un tiempo que pinte al oleo y acuarela.
Me tengo por buen conversador, aunque ha ciertos temas les pongo, tal vez, demasiada pasión.
Leo siempre que puedo, con ánimo de aprender.
Mi verdadera pasión es la aeronáutica. Las cosas que vuelan, en especial las cosas militares que vuelan, que vienen a ser como los formula 1 de la aeronáutica.
Y ahora me han animado a escribir cosas. Bueno una experiencia más.
Soy bastantes cosas más, pero no las voy a decir todas, o no quedara nada por descubrir, y creo que merezco la pena, ser descubierto, como cualquier otra persona.