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La Coctelera

SI LA PAZ ES EL CAMINO, LLEVATE UNA BUENA ESCOLTA

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16 Noviembre 2011

historias de un colegio

 

 

 

                                                             

                Un día más, Julio se encamina hacia su colegio. Su madre le ha preparado los libros, la merienda, y tras darle su acostumbrado beso, le acompaña hasta el autocar, que le llevará a su centro de estudios.

                Julio no va de buena gana.

Es un chico normal, cercano a esa difícil edad de la pubertad, no demasiado alto, no demasiado fuerte, no demasiado nada.

                Siendo como es, le encantaría pasar desapercibido, dedicarse a lo suyo. sin meterse con nadie. Él nunca se mete con nadie.

Es buen estudiante. Sus padres son felices con las notas del chico. Los profesores están contentos con su rendimiento.  Y sus amigos le tienen por buen chavál. Un poco apocado, pero nada más.

                El único que no está contento con Julio, es el propio Julio.

                Hay en su colegio, lo que hay en todos los colegios, un grupo de chicos, que la tiene tomada con él desde hace semanas.

                Son el típico grupo. Ese tipo de mozalbetes, que, cuando crezcan, a lo único que podrán aspirar, es que sus condenas no sean muy largas.

La tienen tomada con Julio. No por nada especial; Julio no tiene nada de especial. Tan solo le ha tocado a él.

                En el autocar, el resto de los chicos charlan, comentan alguna anécdota, ríen. Julio esta serio. Angustiado y preocupado, piensa en la forma de evitar a "los chicos".

Ha probado a dialogar con ellos. Les ha pedido que le dejen en paz, pero, por alguna razón, cuanto más les implora, más le pegan.

                Al principio se conformaban con quitarle alguna cosa, ya sabéis como son estos gamberretes. Hoy te tiro los libros. Mañana te quito el poco dinero que llevas. Pasado te empujo un poco...

Pero la última vez se llevó un guantazo de uno de ellos, el más mayor

Este casi le saca la cabeza de alto.

                Naturalmente no comentó nada a nadie. Ni siquiera en su casa. Vergüenza, miedo a que dirá su padre, miedo a represalias de "los chicos". Miedo y vergüenza, en definitiva.

Por desgracia, el autobús no tarda mucho en llegar. Ni se ha dado cuenta del viaje. Resignado, coge sus cosas y se encamina a clase. Hoy tocan matemáticas. Le gustan las matemáticas.

                El recreo llega con esa rapidez que tiene las cosas que no quieres que lleguen. Intenta quedarse en clase, pero su profesor no se lo permite. No le queda más remedio que afrontar sus problemas. Cuantas veces ha rezado para que desaparezcan. Para que le dejen tranquilo. Pero no sirve de nada.

                Lleva un buen rato  con sus amigos, jugando a los cromos o cualquier otra cosa, cuando los ve.  No cabe duda de que se dirigen a él y no lo piensa. Echa a correr.

Corre tanto como le dan sus piernas. No sabe en qué dirección. No le importa en qué dirección. Mira constantemente hacia atrás, solo para ver, con pánico, no solo que le siguen, sino que le ganan terreno.

                Corre por una y otra calle, extrañamente desiertas, no  ve nadie que le pueda ayudar.

Gira una esquina y ve, horrorizado, que es un callejón. Un maldito callejón sin salida.

                Cuando gira, para volver sobre sus pasos, un puño se estrella en su cara, haciéndole caer. Los chicos le han atrapado. Le dicen que se va a enterar por hacerles correr. Intenta levantarse, solo para volver al suelo de una patada. Ya no espera nada. Solo taparse lo mejor que pueda. Una patada le hace retorcerse, y... ¡espera!... ¡hay un hombre!. Camina hacia ellos. Lo ve caminando despacio, mientras los chicos gritan y se ríen. El hombre no tiene prisa, o eso le parece a él. Viste un traje negro y unas negras gafas tapan sus ojos. No hace ningún gesto. No dice nada. Solo camina hacia donde se encuentran.

                Cuando le ven los chicos se detienen. Le dicen algo, el hombre le mira y asiente con la cabeza. Julio ve como el hombre mete la mano tras su chaqueta y saca... ¡una enorme pistola!.

 Sin ningún titubeo dispara a la cabeza del chico que tiene más cerca, cayendo este, fulminado. La escena se repite 5 veces, ante el horrorizado Julio, que impotente, ve como caen abatidos sus enemigos. Mira los cuerpos inmóviles lleno de terror. El hombre se acerca sin decir una palabra, sin hacer un gesto y piensa que  él es el siguiente. Pero no. No dice nada. Le tiende la mano.  Julio duda. O tal vez, el pánico no le deja pensar. El hombre le coge por el cuello del jersey y le levanta. Saca algo del bolsillo. Una tarjeta. Se la da.

                A Julio le tiemblan las manos, echa un rápido vistazo a la tarjeta. Cuando levanta la vista, el hombre ya no está. Los cuerpos de los chicos siguen estando allí. Cada uno con una bala en la cabeza.

                Julio sale corriendo. Lo hace mientras tiene fuerzas. Cuando, agotado, se detiene, aun sigue teniendo la tarjeta en sus manos. La mira más detenidamente.  La sangre se hiela en sus venas

esta es la  tarjeta:

 

                                            

Tags: cosas

servido por Navegante 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

licemar

licemar dijo

Bufff... Qué cosas tienessss

Posiblemente con esta eficiencia, más de uno y de dos chavales en la escuela volverían a rezarle... claro que... ¿Qué pasa si le rezan también los otros?

Como siempre, sorprendente, original y genial. Me gusta.

Un beso talla XXL... dile que no me apunte, que soy bruja pero inofensiva... creo... ;o)

17 Noviembre 2011 | 12:27 AM

kilifa

kilifa dijo

Vaya...hacía un par de años que no escuchaba hablar de ellos, desde que mi hijo creció.
Espero que por lo menos, no dejen pistas. O que no las deje Julio, ya me veo al pobre pagando los platos rotos del del traje negro...

Mira por dónde te cambié el final antes de acabarse. Creí que seria su padre, su profe, o algun amigote...se enteraron de que era maltratado porque a esa edad, es muy fácil adivinar cuando la paz de un niño no es la que deberia ser...
en fin, tonterias de mami. Yo preferiria que me contaran, antes de que tuviese que explicar mi hijo que un angelito de la guarda ha apretado el gatillo..

Genial de nuevo.

besitos

17 Noviembre 2011 | 07:08 AM

fenicia

fenicia dijo

MARAVILLOSO RELATO!!
Me encanta leerte,así que a ver si publicas mas.
Un beso Navegante.
Siempre me sorprendes.
Feni

17 Noviembre 2011 | 01:17 PM

Corsario

Corsario dijo

Coñooooo eso necesito yo jajaja, , pues el único angel de la guarda que tenia yo en mi época del cole eran o mis piernas o mis puños.
Genial , como siempre , un abrazo

19 Noviembre 2011 | 11:57 AM

tess

tess dijo

Reciclarse o morir, y como los ángeles se suponen que vivos no están , pues a reciclarse y tomar medidas mucho más expeditivas. Y mucho más atractivo esto del abrigo q negro que las alitas blancas y la coronita. Lo que digo, adaptandose a los tiempos.
Genial Bicho, ya sabes que estos son los q más me gustan y cuando me llevas por un camino y de repente das volantazo y me cambias la ruta, me encantaaaaa.

BesoTess angelicaless.

20 Noviembre 2011 | 03:30 PM

una-sonrisa

una-sonrisa dijo

Pues mira nunca lo habia imaginado así y mucho menos con esas formas de actuar. Claro que eficiente es, de eso no hay duda.

Pero el ángel de la guarda debería, salvaguardar a quien protege del ataque de los demás (que en este caso lo hace), y también sería interesante que no le creara a la pobre criatura una nueva inquietud.
Dudo que el chaval duerma bien, mas que nada por el impacto de la situación.

Pero bueno, es tu relato y la verdad es que es sorprendente.

Un beso y una sonrisa.

21 Noviembre 2011 | 10:19 AM

Navegante

Navegante dijo

veo que ows preocupa el aspecto legal y psicologico del chaval. to pensao. los nuevos servicios incluyen servicios jueridicos y psicologicos... ah y atención al parto, por si acaso.
gracias a todos
besos tec tec tec

21 Noviembre 2011 | 11:11 AM

una-sonrisa

una-sonrisa dijo

ah bueno si incluye servicios "jueridicos" ya me quedo mas tranquila .... que es como una "juerga legal" o parecido?

petons

21 Noviembre 2011 | 11:15 AM

Navegante

Navegante dijo

algo parecido, sonrisa. jeje. además garantizo que no hay garrafón.
por cierto ¿alguien tiene unos dedos de sobra? los mios están en rebelión.

talmente besos

21 Noviembre 2011 | 02:39 PM

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Que contar. Soy una persona realista. Me gusta tener los pies en la tierra, aunque también me da por soñar. Admito que con el paso del tiempo me vuelvo algo cascarrabias, pero no pierdo nunca el sentido del humor. Creo que eso me define más que nada. A los 16 años ingrese en la marina de guerra, y eso marcó mi vida. No por los hechos sino, por los conocimientos. Desarrollé un enorme interés por la tecnología. Y cualquiera que me conozca, sabe que me fascinan los vehículos y la historia militar. Siempre desde el punto de vista tecnológico, uno, y estratégico otro. Llevo la cámara a casi todas partes. Me gusta la fotografía y creo que no soy malo. La música es imprescindible para mí. La buena música. No escucho cualquier cosa. También el modelismo me gusta, hacer maquetas y dioramas. Y hubo un tiempo que pinte al oleo y acuarela. Me tengo por buen conversador, aunque ha ciertos temas les pongo, tal vez, demasiada pasión. Leo siempre que puedo, con ánimo de aprender. Mi verdadera pasión es la aeronáutica. Las cosas que vuelan, en especial las cosas militares que vuelan, que vienen a ser como los formula 1 de la aeronáutica. Y ahora me han animado a escribir cosas. Bueno una experiencia más. Soy bastantes cosas más, pero no las voy a decir todas, o no quedara nada por descubrir, y creo que merezco la pena, ser descubierto, como cualquier otra persona.

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