EL SOL NOS LA TIENE JURADA
El ser humano moderno es un ser dependiente de de las fuentes de energía y de la tecnología. Actualmente, nadie podría concebir su vida, sin comunicaciones vía satélite, sin radio, sin televisión, sin coches... sin electricidad...
Dependemos de esas pequeñas maravillas electrónicas. Y todos esos juguetes tienen algo en común. Funcionan con electricidad.
Si algún fenómeno dejase inútiles los sistemas de producción y distribución de esta fuente energética, nos sumiríamos en el más absoluto caos.
¿Por qué digo esto? Sencillo. Puede que ese fenómeno se esté fraguando a 150 millones de kilómetros de aquí, en el Sol.
El Sol, no solo nos provee de luz y calor. Es nuestro benefactor, ya que hace posible la vida en la tierra, pero no está exento de inconvenientes. Emite cantidades ingentes de todo tipo de radiaciones, que van desde los rayos infrarrojos, gamma, rayos X, hasta los nocivos ultravioletas. Toda esta energía, viaja por el espacio, en forma de viento solar. Es en realidad una especie de viento, ya que sería capaz de impulsar una nave que utilizase como forma de propulsión las llamadas velas solares. En realidad todas las radiaciones, que viajan con el viento solar, son absolutamente mortales y si no han acabado con nosotros, es porque nuestro planeta, sabe cómo defenderse.
Nuestro planeta azul, es una masa compacta, con un núcleo de hierro incandescente, y una masa lo suficientemente densa como para crear una gravedad capaz de retener una atmosfera, compuesta diferentes gases. Oxigeno, nitrógeno, argón, son los más abundantes.
El oxigeno, no solo hace posible la respiración. En las capas altas de la atmosfera, se unen, de forma estable, tres átomos de este gas, transformándose en Ozono, un compuesto que tiene la propiedad de absorber casi toda la radiación ultravioleta, procedente del Sol.
Pero el Sol no solo emite rayos ultravioleta. Los rayos X sabemos lo nocivos que son, porque son los mismos que usamos para hacernos radiografías, y sabemos que no podemos hacernos muchas. El resto de las radiaciones que acompañan al viento solar son igualmente perjudiciales. ¿Cómo es que no nos han frito aún?
Por el núcleo de hierro incandescente de nuestro planeta.
Es una inmensa bola de hierro que hierve a 6.000 grados y que gira sobre sí mismo aun más rápido que el resto del planeta y tiene la propiedad de crear un gigantesco campo magnético, que rodea el planeta a modo de paraguas protector. Este campo magnético nos aísla, desviando el viento solar. Pero este escudo natural, es flexible y dinámico. A veces se ve superado en sus partes más débiles, en los polos del planeta y cuando esas partículas solares burlan las defensas de la tierra y entran en nuestra atmosfera, dan lugar a uno de los espectáculos naturales más magníficos que pueden observarse. Las auroras boreales en el hemisferio norte, y las australes en el hemisferio sur, producto de la ionización de nuestra atmosfera.

interactuación del viento solar con el campo magnético terrestre
La batalla Sol-Tierra quedaría así en tablas. Pero el Sol tiene armas ocultas. Ocultas hasta hace poco.
El Sol, no es una masa compacta. Es una bola gaseosa, compuesta en su mayoría de hidrógeno. Y es enorme. Es tan grande y tan dinámico que ni él mismo se pone de acuerdo.
Como todos los cuerpos celestes, gira sobre sí mismo, pero no a la misma velocidad en todos sus puntos. Su ecuador se mueve más rápido que sus polos. El ecuador da una vuelta completa cada 27 días, mientras que los polos la dan cada 31 días. Si a esto le sumamos un núcleo de hidrogeno a 27 millones de grados, provocando constantemente miles de explosiones atómicas, dan como resultado que no tenga un campo magnético definido, sino cientos de ellos, distribuidos por toda su superficie, que se crean, crecen y desaparecen. La cosa no iría más si no fuese porque cuando surge uno de estos campos magnéticos, aísla una pequeña porción del plasma que compone la superficie solar y lo enfría, dando lugar a una zona más oscura. Las manchas solares. La física dice que los materiales fríos, tienden a sumergirse y los más calientes ascienden, a través del campo magnético, y provocan eyecciones solares. Es decir, se producen enormes explosiones, que expulsan al espacio enormes cantidades materia y energía solar a miles de grados de temperatura.
La enorme gravedad del sol, suele contener la materia, pero las grandes cantidades de energía electromagnética radiada, viajan por el espacio, provocando tormentas solares, del mismo modo que en la tierra se producen huracanes.
Estas tormentas, están cargadas de radiación y son capaces de penetrar el escudo magnético de la tierra. Cuando esto ocurre, sobrecargan todo sistema eléctrico que encuentran a su paso, dejando literalmente fritas, las líneas eléctricas, los transformadores y las centrales de producción de electricidad.
En Quebec, Canadá, saben bien de esta experiencia. Hace algunos años uno de estos pulsos electromagnéticos penetró en la atmosfera y achicharró un transformador, dejando a la ciudad entera sin fluido eléctrico durante más de 12 horas.
Cada 11 años, se creé que por colapsos gravitacionales, el Sol aumenta de forma espectacular la producción de estas manchas solares, incrementando de forma notable las eyecciones solares, tanto en cantidad como en potencia.
El año 2012 es uno de esos años.
Los científicos están seriamente preocupados por el incremento de la actividad solar y toda la comunidad científica coincide en que este año será especialmente violenta.
La semana pasada, recibimos el impacto de una de estas tormentas y afortunadamente nuestro escudo magnético la soportó bien, pero no sin quedar debilitado. Si en los próximos días llegase otra, una gran parte de los satélites que orbitan la tierra serían sus víctimas.
Se siguen con especial preocupación dos de estas manchas solares, ya que si provocasen eyecciones serian de las más potentes que se han registrado. No les cabe duda, de que si estallasen en dirección a la Tierra, sus consecuencias serían impredecibles.
Estas consecuencias pasan por un colapso total de las sistemas de comunicaciones, y eléctricos que podrían dejar a Europa o América con tal cantidad de averías que tardarían varios años en ser reparadas. No hablamos de dejar algunos barrios de Madrid, Paris o New York sin electricidad, hablamos de dejar a Europa, o Estados Unidos durante varios años sin suministro eléctrico. O sea, el caos.
Las medidas a tomar para evitar esta catástrofe, es observar las citadas manchas y desconectar la red eléctrica en caso de una eyección en dirección a la tierra. Con los satélites nada se puede hacer, salvo esperara que resistan lo mejor que puedan, pero muchos correrían la misma suerte que la estación orbital Skylab, puesta en órbita en los años 70 y tumbada por una de estas tormentas.
Decididamente, el Sol, nos la tiene jurada
el cometa love joy seguido en su aproximación a sol, captándose varias eyecciones solares







fenicia dijo
La tiene jurada y la cumplirá!!!
Buen fin de semana aamigo.
kisses
27 Enero 2012 | 05:36 PM